VISTO EN una boda

Todas nos hemos imaginado alguna vez vistiendo de blanco. No tanto casándonos o teniendo la ceremonia perfecta con el hombre perfecto. Sino luciendo un magnífico vestido con el que sentirnos la mujer más guapa del mundo.
Enfrascada en esa ensoñación, me lanzo a la red a echar un vistazo en las webs de las firmas especializadas en novias. Sólo por ver qué me ofrecen. Y, la verdad, menos mal que no estoy planteándome cambiar mi estado civil. Ojo, no es una crítica a los diseñadores ni, mucho menos, a quienes sí han conseguido contentar. Pero en mi caso, no caso con su estilo.
Demasiado tradicional, demasiado pomposo, demasiado barroco, demasiado ñoño, demasiado princesa… demasiado disfraz. Supongo que, como todas, el espejo me tendría que devolver el mensaje “eres tú en tu versión más espectacular”. Así que, también sólo por ver, retuerzo un poco más la red para buscar alternativas.

Encuentro a Teresa Helbig, una de nuestras Cibelinas que sí, tiene una línea especial de novias muy recomendable, pero que también nos ofrece sin proponérselo (o sí, quién sabe) unos vestidos prêt à porter muy “casables”

    

Ya pensé un “así, SÍ QUIERO” cuando vi a la joven actriz Shailene Woodley en los Oscars de este año con este Valentino

Y de la misma colección, también me gusta éste

E incluso uno corto

Claro, es Valentino. Así que, por seguir soñando, me fijé en otros maestros. Por ejemplo (1, 2, 3 responda otra vez) Yves Saint Laurent

Pero por estrujarme la cabeza (y la red) que no quede. Traduciría al blanco nupcial este vestido de Cortana

O este de Gucci de su última colección crucero

Y ya, por rizar el rizo, por qué no un vestido lencero. En este caso, todo lo contrario: lencería hecha vestido. Como este camisón de La Perla

Lo confieso, me gustan los vestidos minilmalistas o de estilo boho-chic, que irradien estilo y glamour, ante todo, por el corte. Ya sea el vestido tal y como está o como fuente de inspiración, cualquiera de ellos podría empujarme hacia el altar.

Anuncios